viernes, 9 de octubre de 2009

10 cosas que aprendí en Israel

He aquí varias cosas que desearía alguien me hubiera dicho antes de irme de intercambio.

1. Aprender lo más básico de hebreo no te quita tiempo y te sacará de varios problemas. El que el programa sea en inglés y prácticamente todos en Israel entiendan este idioma no hace menos pretencioso y grosero el hablarle a los nativos en un lenguaje que no es el suyo y esperar que te respondan. Piensa en que apantallarás a todos tus amigos cuando regreses hablando un idioma que algunos ni siquiera saben que existe.

2. Hace calor. Mucho calor. Los dos litros de agua reglamentarios al día no son suficientes. A menos que quieras añadir una experiencia médica a tu intercambio, toma mínimo tres litro y medio de agua diario. Lo sé, yo también dije “soy mexicana y el calor me hace los mandados,” pero es falso, los mexicanos también nos deshidratamos.

3. Come mucho, come de todo. Si eres vegetariano, deja de serlo por seis meses y no te arrepentirás. Israel es un país de migrantes y su comida no sólo es variada, es excelente. Falafels, shawarmas (burritos de medio kilo), limones en escabeche, berenjena en todas sus presentaciones, sopa de matza con carne, cortes tipo argentino… cómelo todo y no preguntes. Llegará el momento en el que te aburras del hummus, pero recuerda que lo extrañarás cuando regreses.

4. No dejes tu mochila sin atender. Recuerda que los ataques terroristas se encuentran a la orden del día y una bolsa cualquiera puede contener una bomba. Cualquier artículo olvidado es sospechoso y será tratado como tal, lo que significa que llegará un escuadrón especial a explotarlo y vas a tener que pagar una cuota. Eso sí, tus amigos te agradecerán el proporcionarles una buena anécdota.

5. Si creías que en México somos desordenados, te llevarás una gran sorpresa: los israelíes lo son más. No hay filas para subirse al camión ni asientos numerados. Compra tu boleto y no te fíes de las viejitas, ellas también te aventarán con tal de subirse primero. No te quejes, es parte del folclor.

6. Es verdad eso de que flotas en el Mar Muerto. Y también es cierto que te escaldas por todos lados. No te quedes adentro más de media hora a la vez.

7. Ninguna de las clases para extranjeros se empalman, llévalas todas aunque no te las revaliden. Aprenderás tradiciones judías, viajarás a sitios arqueológicos (gratis), aprenderás a regatear al comprar borregos (nunca se sabe) y te convertirás en una enciclopedia de datos curiosos. Perfecto para las reuniones sociales.

8. Acampar en la playa es divertido e impredecible. En donde caben dos, caben cuatro. Eso sí, apretados pero sin frío. La mejor playa es Hof Yannai: ve a principios de noviembre y quédate sólo una noche. Te enamorarás del lugar y podrás bañarte al día siguiente en tu casa.

9. Los gringos son divertidísimos, pero no te hará ningún daño conocer israelíes. Son más relajados, maduros y conocen el país. Te pueden recomendar en dónde comer, cómo llegar a diferentes lugares, te ayudan a practicar hebreo y tienen parientes esparcidos por todo el territorio dispuestos a hospedarte.

10. En Shabbat (sábado), Rosh Hashana (Año Nuevo) y Yom Kippur (Día del Perdón) la mayoría de los coches no circulan, no hay transporte público y, lo más importante, las tiendas no abren. Toma tus precauciones o quédate hambriento por varios días. Por cierto, sí se puede vivir con una dieta basada en hummus.

Y ahora, lo que no me hubiera gustado aprender (¡gracias Operación Plomo Fundido!):

11. Cuando inicie una operación militar no le digas a tus padres y no te sientas mal por ello; no les estás mintiendo, los estás protegiendo. Todo se ve más grave de lejos, pero ellos no lo entenderán.

12. Hamas utiliza tres tipos de cohetes: qassam (corto alcance), katyusha (mediano alcance) y grad (largo alcance). No te quedes a ver si identificas cuál es cuál: todos te pueden matar.

13. Si eres rápido, ninguno de estos cohetes te matará. Tienes un minuto para correr y el baño (que actúa a manera de albergue por no tener ventanas ni paredes externas) está a cinco segundos. De paso, limpia el baño, pasarás mucho tiempo ahí.

14. Cuando un cohete caiga a menos de 15 metros de ti perderás una frecuencia auditiva. No te preocupes, no será una que uses regularmente y de aquí en adelante las fiestas de tu vecino no te molestarán tanto.

15. Cuando estés en la fila del check-in del aeropuerto, sofocado por el peso de tus tres maletas y respondiendo preguntas repetitivas acerca de la falta de visa de estudiante, se te ocurrirán las ideas más descabelladas para quedarte otros seis meses… a pesar de todo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

chingas a tu puta madre, la marrana flores y tu

alonso dijo...

me agrada tu sarcstico modo de escribir