Me encontraba yo esta mañana en mi chequeo diario de noticias internacionales (gajes del oficio) con un cafecito en la mano, cuando me encontré esta verdadera JOYA en El Universal:
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Lo primero que pensé fue: "Ya se la mamaron los del Hezbollah, lo que nos faltaba: vacas-bomba." Otro pensamiento que cruzó mi mente fue: "Ya se la mamaron los del Mossad, lo que nos faltaba: vacas-espía."
Pues ni uno ni lo otro. Nada de explosiones. Nada de espionaje. Resulta que una vaquita estaba pastando placidamente cuando se le ocurre cruzar la frontera de Israel hacia Líbano; un mero accidente, ya que las vacas NO SABEN LO QUE ES UNA FRONTERA.
Pues en lugar de que los libaneses dijeran "Matanga dijo la changa," zaz, que le disparan al rumiante en cuestión.
Hasta aquí todo iba bien (menos para la vaca, claro está) pues el dueño de la vaca no protestó: al parecer esta es una situación bastante común en esta región del país. Lo interesante empieza cuando los libaneses piden a los israelíes que repatrien al mundano cadáver vacuno.
La que podría parecer una petición bastante inocente, es rechazada por Israel. Pero, ¿por qué?
Mi teoría es que los israelíes saben que una incursión en territorio libanés podría ser considerada como acto de guerra y, seamos honestos, ¿una guerra por una vaca? No gracias.
Aquí no acaban las implicaciones políticas (ni religiosas), sería muy decepcionante si así fuera. Resulta que a raíz de las diversas guerras que se han librado en la zona, existe una presencia permanente de Naciones Unidas. Las fuerzas multinacionales, como su nombre lo indica, se componen de soldados de diferentes nacionales ofrecidos voluntariamente por sus países de origen.
Pues la misión de paz (FINUL: Fuerza Internacional de Naciones Unidas en Líbano) se compone tanto de soldados españoles como indios. Aquí empieza lo bueno.
Los indios se encuentran consternados por la situación de la vaca, recordemos que en la religión hinduísta, las vacas son sagradas. Asolearse en estado avanzado de descomposición no es digno de una deidad.
Por otro lado, los españoles opinan que sería bueno organizar corridas de toros, digo, nada mejor para diezmar la población vacuna y evitarse un problema a futuro. Ajá, que se lo digan a los indios.
Finalmente, alguien debería recordarle a los israelíes que de acuerdo a las leyes judías, el principio de k'vod hamet (honrar a los muertos) ya fue violado. ¡Debería darles vergüenza!
Pero, ¿creían que ahí terminaba todo? ¡JA!
Las vacas no son los únicos animales ilegales cazados por la migra libanesa... también se encuentran los perros. En otra parte de la frontera (custodiada por -redoble de tambores- indonesios) perros israelíes han estado cruzando a territorio libanés. Resultado: son liquidados.
Sin embargo su muerte obedece a causas diferentes: al parecer los perros son utilizados por el gobierno israelí como sofisticadas armas biológicas diseñadas para infectar al ganado libanés de rabia. Ya, sin comentarios.
Lo que a mí más me sorprende es que nadie vea las oportunidades escondidas en esta situación: un programa de vacas con doble ciudadanía es perfecto para retomar las relaciones diplomáticas entre Israel y Líbano. Las vacas son las embajadoras perfectas: son gorditas, bonitas, tienen pestañotas y ¡no cuentan con ninguna afiliación política!
Mientras tanto, la comunidad vacuna israelí se ha negado a dar comentarios, pero ya se hicieron emos.
Para la versión no comentada (ni extremadamente sarcástica) de la nota pinchen aquí.


2 comentarios:
Me gusta mucho tu blog! Es una forma muy amena de enterarse de locuras internacionales :)
jaaaajajaja nooooo!!! yo apoyo la moción de las vacas binacionales, podría ser un buen inicio ;)
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